MERCADO / MEDIOS

La Voz Como Negocio

Un trabajo rentable que comienza casi siempre como una pasión y que hoy es aplaudido por los públicos y, en esa misma medida, solicitado por las empresas.

César Miguel Rondón. “Han sido muchos años de reveses y empecinamiento, escarbando, poco a poco, para lograr un espacio, un estilo y cierto reconocimiento con un timbre propio”.

Voces limpias, fuertes y graves son las más aclamadas, aunque no son cualidades imperativas para entrar en el negocio de la radio. Dicho de otra manera, pareciera que tener buena voz es una gran fortuna, al menos para aquellos que han sabido explotar su talento y hoy dedican sus días a las cabinas de locución desde donde hablan para enormes audiencias detrás de un micrófono.

La voz es un don que mientras se va dejando descubrir se posiciona como cualquier producto que puede ofrecer una empresa, se trata de un servicio importante sobre el cual no hay mucha reflexión, pero que los locutores prestan diariamente a miles de ciudadanos y, por tanto, es sustento para ellos.

Pedro Penzini Fleury, César Miguel Rondón e Iván Loscher fueron algunas de las figuras de esa generación que marcó a los radioescuchas venezolanos en la década de los ´80 y parte de los ´90, a quienes se suman otros nombres, o voces, como Eli Bravo y Luis Chataing, igualmente reconocidos y que hoy conviven otra generación más reciente encabezada por Iván Mata, David Rondón y Erika de la Vega, por sólo nombrar a algunos de ellos.

Claves Para la Selección de un Locutor
• Voces muy representativas de un target.
• Credibilidad en la voz y el locutor.
• Larga experiencia como anunciante.
• Creatividad y capacidad de inventiva.
• Tener buena dicción y una pronunciación limpia.
• Tener conocimientos de lenguajes o idiomas.
• Leer mucho.
• Ser perfeccionistas.

He aquí un arduo trabajo de posicionamiento que debe satisfacer las necesidades de las empresas en términos de la adecuada presentación de sus productos y servicios. Los locutores intentan, en la medida de lo posible, conseguir esa conexión con el cliente, usando un producto que es parte de ellos. Pedro Penzini Fleury, conductor de espacios radiales en emisoras del circuito Unión Radio comenta: "Hay que ser perfeccionista, la gente se da cuenta de la diferencia ente lo perfecto y lo casi perfecto".

Iván Loscher, voz siempre asociada con lo joven, a pesar de sus 40 años de trayectoria en la radiodifusión, expresa, en cambio, que de lo que trata la locución, hasta cierto punto, es convertir los defectos en virtudes. Al respecto cuenta: “Siempre tuve muy mala dicción, pasé 21 años siendo locutor del Banco Mercantil y nunca logré decir Mercantil. Ese cierto rasgo de imprecisión en el uso del lenguaje y la mala dicción, hicieron que yo simulara esos defectos con algunos giros fonéticos en la pronunciación de algunas palabras. Así logré superar mis limitaciones como locutor, convertí mis defectos en virtudes o en una marca de fábrica, como dirían los publicistas".

Lo cierto del caso es que el posicionamiento de las voces es indispensable para convertir ese talento en un negocio. César Miguel Rondón, locutor con larga trayectoria, hoy voz muy rentable en Unión Radio, expresa que en su caso particular la historia es larga. “Han sido muchos años de reveses y empecinamiento, escarbando, poco a poco, para lograr un espacio, un estilo y cierto reconocimiento con un timbre propio”.

Fotografía por Pedro Baute
Pedro Penzini Fleury. “Hay que ser perfeccionistas, la gente se da cuenta de la diferencia ente lo perfecto y lo casi perfecto”.

Una Vez Posicionadas
Con el prestigio logrado a través del tiempo llegan las primeras pautas. Penzini Fleury cuenta: “los primeros ocho meses que trabajé no tuve clientes. Fue en abril de 1994 y aunque se trató de vender algo, la gente no me conocía y demoré en hacer mi primera venta, pero surgieron tres clientes que creyeron en el programa y se mantuvieron durante mucho tiempo. Fueron Compaq, Honda y Equal. De allí en adelante comenzaron otras empresas a interesarse, al punto que la duración del programa fue aumentando en la medida que se sumaban clientes, y a partir de entonces, los cupos siempre están llenos”. Penzini tiene un promedio de 15 anunciantes por día, uno de los más altos en la radio local.

Pero tener clientes no es todo de este negocio, pues lo que difícilmente logró posicionarse, fácilmente puede derrumbarse si los productos que se anuncian no cumplen sus promesas de calidad, por eso estas figuras de la radio sugieren sumo cuidado a la hora de escoger los productos para convertirse en sus embajadores de marca.

Claves Para la Selección Adecuada de Productos
• Se debe realizar un trabajo de investigación sobre la marca y sobre el producto o servicio.
• Los productos o servicios deben ser del agrado de quien los publicita.
• Debe tratarse de productos de altísima calidad.
• Debe haber un contacto con esa empresa, reuniones previas y posteriores a la alianza.
• El guión de las publicidades a anunciar debe ser estudiado cuidadosamente.

Loscher advierte que el locutor debe ser muy selectivo a la hora de representar a una empresa y, por el contrario, no ser nunca un mercenario que se suma a todas las causas sin precaución alguna, corriendo el riesgo de “quemarse” rápidamente, pues, dice este veterano de la radiodifusión, se trata de una dinámica propia del mercado en el que también existe una moda, y si uno no sabe dosificarse en esos momentos que significan una indudable ventaja económica coyuntural, saturar el mercado es un peligro cercano.

Por otra parte, César Miguel Rondón afirma que sólo se puede lograr ser un gran vendedor “con esfuerzo y mucha paciencia, aprendiendo de la propia voz y de los escuchas todos los días”. Pedro Penzini Fleury añade que cada programa tiene un target y es allí donde el departamento de ventas y los anclas deben aliarse para procesar las ofertas; mientras tanto, Iván Loscher se remite a la magia de la locución y la “dinámica de Peter Pan” para expresar que si hay un truco o un “no sé qué” para anunciar.

“Existe un momento en el que Peter Pan le dice a los niñitos que se van al País de Nunca Jamás que eso se hace volando, como si fuera la cosa más normal del mundo, y ellos le preguntan cómo se vuela y Peter Pan no les sabe explicar, porque él sólo vuela sin pensar cómo. Hay una dinámica, porque no hay nada más subjetivo que decir un comercial y la subjetividad permite hacerlo de muchísimas maneras diferentes”, expresa Loscher.

Fotografía por 100% Toro
Iván Loscher. “Hay una dinámica porque no hay nada más subjetivo que el decir un comercial y la subjetividad te permite hacerlo de muchísimas maneras diferentes”.

Idiosincrasia con Humor
El humor es parte estructural de la forma de ser del latinoamericano que, con el pasar de los años, luce más jovial. La publicidad también es prueba de ello y Venezuela es un claro ejemplo, donde siempre han existido voces que, con muy buen humor, dicen cuñas radiales y televisivas con mucha creatividad.

Sin embargo, algunos clientes conservan ese espíritu de formalidad que creen necesario para lograr el posicionamiento de sus productos, pero las épocas pasan y marcan diferencias, por lo que aquello que antes era un dogma, como asumir un tono serio para una publicidad bancaria, hoy ya no es tan cierto y, más bien, muchos entes financieros se afianzan en códigos más ligeros.

En la actualidad, las empresas, en general, incluso las del sector bancario, apelan al humor, un elemento que sin lugar a dudas también guarda cierta relación con el timbre y tono de voz, dos características arduamente selectas hace un par de décadas. También eso ha cambiado hoy, pues en la radio se escuchan voces frescas, juveniles y ya no tan graves, aunque las voces clásicas de la locución venezolana siguen siendo las más aclamadas.

Voces que Hicieron Historia
Renny Ottolina fue, quizás, el primer profesional del micrófono que entendió claramente la necesidad de una técnica adecuada para decir las cosas y la importancia de la credibilidad propia para anunciar con éxito. Se dice que probaba, con criterio de exhaustiva crítica, cada producto que anunciaba y se daba el lujo de rechazar a los que no pasaran sus estándares. La gente sabía esto y por eso cualquier cosa que anunciara Ottolina se convertía en éxito comercial seguro. Las principales empresas del mercado se disputaban sus espacios radiales y en TV, pero el locutor sólo seleccionaba a aquellos productos que merecieran su confianza.
La historia de Ottolina, como locutor, no fue fácil, pues su estilo atildado, sofisticado, con una dicción marcada y perfecta, pero no falso, no era, precisamente, el estándar en la radio o la TV de su tiempo, dominadas, entonces, por voces excesivamente engoladas o un estilo costumbrista que tuvo amplia acogida en el país, sobre todo, gracias a Víctor Saume, el “Tío Saume”, locutor que convirtió el color local en marca de fábrica en los principios de la televisión.
Un vendedor insigne fue Adolfo Martínez Alcalá, quien, además de una voz profunda y bien modulada, poseía una gran facilidad para la improvisación. Su gran visión para la publicidad hacía que las campañas a su cargo fueran enriquecidas con sus propios aportes. Igual ocurría con otra gran voz, Marco Antonio de Lacavalerie, el recordado “Musiú”, quien encarnaba esa vena costumbrista que se valía de los refranes populares y las frases pegajosas, para las que tenía una habilidad envidiable, para vender cualquier tipo de producto. Los tiempos han cambiado y la locución se ha convertido en una profesión para la que se requiere hoy más formación y capacitación que una excelente voz.

Por María Inmaculada Sanseverino.

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